
Esto nada tiene que ver con partidismo, ni tampoco con historia ni heridas pasadas, trata simplemente de la vez que quise hablar de mi ciudad a un amigo extranjero, todo empezó cuando me pregunto acerca del color de mi ciudad y me detuve a pensar en aquellas calles del centro de Santiago, en las pocas casas que quedan y en aquella mezcla de departamentos nuevos y usados que lo único que tienen en común son sus colores avejentados, colores de contaminación, de un pasado y un futuro que se mezclan en historias y que a toda costa no quieren dejar de ser notados, que a fuerza imponen su existencia con remarcados signos de arquitectura barata, de arquitectura de renombre adornada con portales tallados y agrietados. Todos nos hablan, todos nos gritan que tienen algo que contar, nos piden susurrando muchas veces que los miremos, que los veamos, que no los olvidemos, nos gritan que ellos son los que han nacido para crear la ciudad que hoy existe, sin embargo no los vemos, nada de lo que hagan es suficiente para que dejemos de mirar la acera, para hacernos levantar la cabeza y reconocer la huella patrimonial, entonces me pregunto es Santiago una cuidad herida o soy yo la que ve una ciudad herida de color opaco y viejo, que huele a una mezcla a contaminación y galletas… seré yo la que tiene la mirada herida?.. Entonces dime ¿Qué ves tú?

